Soy Legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, abogada y traductora, con un Máster en Derecho y Economía. Hoy estoy doctorando en Educación, porque estoy convencida de algo simple y contundente: todos los problemas de la Argentina son problemas de educación.
Por eso, lucho sin descanso para transformar el sistema. Mi objetivo es claro: escuelas con autonomía real, docentes jerarquizados y un sistema educativo que libere, no que adoctrine.
La educación es el corazón del capital humano de un país. Si no cambiamos, seguimos condenando a millones de chicos a la pobreza. Si nos animamos a reformar, Argentina volverá a ser faro educativo en el mundo.
No hay tiempo que perder: la revolución educativa empieza ahora.


Trabajo todos los días con una convicción: Argentina tiene futuro si recupera la libertad y si encara una reforma educativa profunda. La decadencia de nuestro país no se explica por falta de recursos, sino por un Estado gigante, ineficiente y colonizado por la política.
Mi motor es claro: reducir la burocracia, jerarquizar la educación y devolverle a cada persona el poder de decidir sobre su vida.
Creo en un Estado limitado, que no entorpezca, sino que facilite; en una democracia que se defiende con instituciones sólidas; y en el liberalismo como el único camino para construir una Argentina próspera, libre y justa.
Con Mecenazgo, privados pueden destinar parte de sus impuestos a financiar directamente proyectos educativos. Más libertad, menos burocracia, mejor educación.
Las familias tienen que poder elegir dónde educar a sus hijos. El Estado debe garantizar libertad educativa y la validación oficial de los estudios.
El proyecto crea un Sistema de Reciprocidad Educativa para que las provincias compensen económicamente a la Ciudad por los alumnos no residentes que estudian en sus escuelas públicas. En simple: quien usa los servicios educativos, paga.